
Como padre o madre, probablemente ha oído que escuchar música clásica beneficia a los niños, sobre todo en las primeras etapas de su desarrollo. ¡Y tiene toda la razón! Varios estudios han demostrado los efectos positivos de exponer a los niños desde pequeños a la música “de alta información” o música clásica. Según Rick Beato, “la música de alta información es tonalmente rica, con armonías muy complejas que se mueven con rapidez hacia lugares inesperados mediante estructuras melódicas poco comunes”. Por eso, les sugerimos a los padres que expongan a sus hijos a música que vaya más allá de la “música infantil” o de la música pop que puedan escuchar en la escuela o que quizás les encante.
Aunque hay otras excelentes listas y recopilaciones en Internet, hemos preparado una lista de las 10 mejores piezas entre nuestras favoritas, con obras que evocan estados de ánimo muy distintos.
1. Variaciones Enigma, Nimrod, de Edward Elgar
2. Danza del Hada de Azúcar, de El cascanueces, de Chaikovski
3. Rondó alla turca, de Mozart
4. El Danubio azul, vals de Johann Strauss
5. Danza del sable, de Jachaturián
6. Agitato, tercer movimiento de la Sonata Claro de luna, de Beethoven
7. Amanecer, de Peer Gynt, de Edvard Grieg
8. El Moldava, de Bedřich Smetana
9. La primavera, de Las cuatro estaciones, de Vivaldi
10. Marte, el portador de la guerra, de Los planetas, de Gustav Holst
Esperamos que haya disfrutado esta lista de reproducción de las 10 mejores piezas. ¡Feliz música!